Si gana sería el segundo colombiano en lograr un Monumento del ciclismo.

Creo en sus posibilidades porque sé que es un corredor.

El Quick-Step acude con las esperanzas puestas en Fernando Gaviria

Llega el primer Monumento ciclista del año, y el más largo: los 291 kilómetros de la Milán-San Remo son difíciles de ver ya en cualquier otra carrera o etapa desde hace bastantes años. Es una carrera única, mágica. Una clásica donde suelen imponerse sprinters, pero no cualquier sprinter. Para ganarla se necesita una combinación de cualidades más que interesante entre el gran fondo, la resistencia al desgaste y una punta de velocidad al alcance de muy pocos.

Quick Step acude con las esperanzas puestas en un ciclista : Fernando Gaviria. El año pasado conoció la ‘Classicissima’ y la mala suerte en forma de caída le apartó de pelear por la victoria, pero con sólo 22 años y después de 290 kilómetros, estaba allí con los más fuertes para disputar en la línea de meta. Ahora viene con un año más de experiencia y después de firmar un gran principio de temporada en el que lleva cuatro victorias.

La única ‘sombra’ es que ayer sufrió una caída y nota molestias en una muñeca, pero eso no será problema para que tome la salida. Creo en sus posibilidades, sé de lo que es capaz este corredor único que, por cierto, si gana sería el segundo colombiano en lograr un Monumento del ciclismo. El primero fue Esteban Chaves, en Il Lombardía el año pasado, y hasta ahora es el único ciclista no europeo que se ha llevado una clásica de este tipo. Dentro de los acompañantes que lleva, no me quiero dejar a Tom Boonen, que afrontará su última competición en Italia. Un mito, una leyenda que está a punto de decir adiós acompañando a un aspirante que tiene todo el camino por delante para convertirse en un ciclista legendario.

Fotografía: www.bettiniphoto.net

Joxean Fernández Matxin