Hasta Siempre, Michele

Un amigo. Tuve la suerte y el honor de dirigirlo en el Lampre-Merida y puedo asegurar que no se ha ido un gran deportista sino, sobre todo, alguien con un incalculable valor humano.

Llevamos casi una semana sumidos en la tristeza y el luto en el mundo del ciclismo. El motivo, ya conocido por todos, es la pérdida de un corredor como Michele Scarponi.

Llevamos casi una semana sumidos en la tristeza y el luto en el mundo del ciclismo. El motivo, ya conocido por todos, es la pérdida de un corredor como Michele Scarponi. Alguien que para mí era más que un ciclista. Un amigo. Tuve la suerte y el honor de dirigirlo en el Lampre-Merida y puedo asegurar que no se ha ido un gran deportista sino, sobre todo, alguien con un incalculable valor humano.

Michele era alguien diferente. Siempre estaba de broma, siempre encontraba algo positivo para sacar incluso en los momentos complicados. Hacía grupo como nadie, era capaz él solo de mantener a un equipo unido en cualquier carrera. Personas como él son absolutamente necesarias en una escuadra y más si estamos en el World Tour. Por sí mismo y con su actitud era capaz de darnos un plus a todos.

Para que se comprenda mejor la dimensión de su personalidad, diré que era uno de los pocos corredores en el pelotón que no tenía ningún enemigo. Todo el mundo lo respetaba y quería porque él se ganó ese cariño a base de alegría, optimismo y tener siempre una sonrisa para todo el que se acercaba a él. Su calidad deportiva está fuera de toda duda, pero la humana era inmensamente mayor.

Concluyo estas líneas con un mensaje de concienciación para todos: esto no puede volver a suceder. El sábado fue Scarponi, que para mí era un buen amigo y con el que mantenía una gran relación, pero todos los días hay algún ciclista que pierde la vida en la carretera. Hay que tomar medidas de forma urgente y proteger más al ciclista. No es justo, ni es de recibo, que alguien salga de casa  en su bici sin saber si volverá como, por desgracia, le pasó a Michele. Al mundo del ciclismo le han arrebatado a una de las mejores personas que había en él. Su familia nunca estará sola, y a él siempre lo llevaremos dentro, porque una huella como la suya es imposible de borrar. Ciao, Michele. Hasta siempre.

Fotografía:

Joxean Fernández Matxin